Naturenotes Cuaderno de Biografías

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Georges Cuvier.

 

Sin ninguna duda Georges Cuvier poseyó una de las mentes mas brillantes de la historia. Prácticamente en solitario fundó la paleontología de los vertebrados como una disciplina científica y creó el método comparativo en el estudio de la biología de los organismos, una herramienta increíblemente potente. Fue Cuvier quien estableció firmemente el hecho de las extinciones de las formas de vida pasadas. Contribuyó de forma inmensa al estudio de la paleontología de vertebrados y de invertebrados y también escribió y dio conferencias sobre historia de la ciencia.

Nació el 23 de agosto de 1769, en Montbeliard, una comunidad de habla francesa en las Montañas Jura que no estaba bajo jurisdicción francesa en aquel tiempo; estudió en el Carolinian Academy en Stuttgart de 1784 a 1788, tras lo cual trabajó como tutor para una familia noble en Normandia, quienes lo retuvieron junto a ellos manteniéndolo alejado de la violencia desencadenada durante la Revolución Francesa; de allí fue llamado para un puesto en el gobierno local y empezó a ganar fama como naturalista. En 1795, Geoffroy Saint-Hilary le invitó a ir con él a París, en principio fue invitado como asistente pero en breve se hizo profesor de anatomía animal en el recientemente reformado Musee d'Histoire Naturelle. Cuvier mantuvo su puesto cuando Napoleón llegó al poder, y fue nombrado para varios puestos en el gobierno, incluyendo el de Inspector General de Educación Pública y el de Concejal del Estado por Napoleón. Cuvier continuó como concejal bajo tres sucesivos reyes de Francia; consiguió el casi imposible hecho de servir bajo tres diferentes tipos de gobierno (Revolución, Napoleón y monarquía). Todo ese tiempo Cuvier investigó y dio conferencias en el Musee National, sorprendiendo a sus colegas con su energía y su devoción por la ciencia. Fue nombrado caballero y se le dio el título de Barón.

El punto de vista de Cuvier respecto a los organismos era que veía un organismo como un todo integrado, en el que cada una de las formas y funciones de sus partes componentes estaba integrada en el cuerpo entero de modo que ninguna parte podía ser modificada sin afectar a su integración funcional.

Cuvier no creía en la evolución orgánica, pues su opinión era tal que cualquier cambio en la anatomía de un organismo le habría dejado incapaz de sobrevivir. Estudió los gatos e ibis egipcios momificados que Geoffroy había traído a Francia a la vuelta de la invasión napoleónica de Egipto, y mostró que no eran diferentes de sus parientes vivos, Cuvier usó esto para apoyar su idea de que las formas de vida no evolucionaban en el tiempo. Pero su idea de la integración funcional de los organismos lleva a que cada parte del organismo, no importa lo pequeña que sea, lleva signos del todo, de modo que es posible reconstruir organismos a partir de restos fragmentados basándose en principios racionales. Cuvier tenia una legendaria habilidad para reconstruir organismos a partir de fragmentos fósiles, y muchas de sus reconstrucciones han resultado con el tiempo ser sorprendentemente acertadas. Sin embargo, en la práctica, basó sus reconstrucciones menos en los principios racionales y más en su profundo conocimiento de la anatomía comparada de los organismos vivos.

La insistencia de Cuvier en la integración funcional de los organismos le condujo a clasificar los animales en cuatro ramas, que son: Vertebrata, Articulata (artrópodos y gusanos segmentados), Mollusca (que en aquel tiempo significaba todos los invertebrados bilateralmente simétricos y de cuerpo blando), y Radiata. Para Cuvier estas ramas estaban separadas unas de otras de forma tan fundamental que no podían ponerse en contacto por ninguna transformación evolutiva. Cualquier similitud entre los organismos era debida a similitudes funcionales y no a ancestros comunes: la función determina la forma, la forma no determina la función. Las ideas de Cuvier le llevaron a mantener ideas opuestas a las de contemporáneos suyos como Buffon, Lamarck y Geoffroy St. Hilaire, quienes sugerían que la morfología animal debía ser mucho mas modificable y verse afectada por las condiciones medioambientales, para la defensa de estas ideas se apoyaban en las estructuras sin función y en el desarrollo embrionario para indicar cómo diferentes organismos podían mostrar no obstante un plan estructural común. Cuvier y Geoffroy mantuvieron un famoso debate público sobre sus diferentes puntos de vista en 1830 en la Académie Royale des Sciences en París, y si bien se dice generalmente que fue Cuvier quien ganó el debate, los puntos de vista de Geoffroy continuaron circulando en los ambiente científicos, y las repercusiones de este debate de forma frente a función pueden todavía sentirse en la biología moderna.

Quizás la mas importante y duradera contribución de Cuvier a la biología fue el establecimiento de las extinciones como un hecho. Cien años antes de Cuvier los fósiles ya habían sido aceptados como restos de organismos que en un tiempo estuvieron vivos, y así lo señalaron científicos como Leonardo da Vinci y Robert Hooke. Algunos científicos creían que muchos fósiles representaban formas de vida que ya no existían, como Buffon, por ejemplo, quien escribió proféticamente que "tenemos monumentos sacados del seno de la tierra, especialmente del fondo de las minas de carbón y pizarra, que nos muestran que algunos de los peces y plantas que estos materiales contienen no pertenecen a especies actualmente vivas". Pero otros científicos que habían estudiado los fósiles no podían creer que Dios habiendo creado todas las cosas y declarándolas buenas hubiera permitido que cualquiera de ellas fuese barrida de la tierra. Algunos científicos interpretaron los fósiles como restos de especies vivas, así los fósiles de mamuts encontrados en Italia eran interpretados como los restos de los elefantes traídos por Anibal cuando invadió Roma. Otros pensaban que organismos poco usuales sólo conocidos hasta entonces a través de los fósiles debían aún sobrevivir en partes inexploradas del mundo. Mientras que todos especulaban, la información detallada necesaria para resolver el problema no había sido aún buscada y recogida por ninguno. Cuvier señaló en 1796 ante el Instituto Nacional de Ciencias y Artes en París, respecto a los fósiles de elefantes: "es evidente que nadie puede decir nada demostrable sobre el problema antes de haber resuelto algunas preguntas preliminares, y a duras penas poseemos la información necesaria para resolver algunas de ellas. Los estudios sobre los huesos de elefantes publicados hasta ahora contienen tan pocos detalles que incluso hoy ningún científico puede decir si pertenecen a una u otra de las especies vivas que conocemos, y de toda la enorme cantidad de huesos fósiles de los que muchos han escrito y hablado, tan sólo tenemos buenos dibujos de dos o tres."

Cuvier publicó estudios detallados de la anatomía de los elefantes que mostraban no solamente que los elefantes indios y los africanos eran especies distintas, sino que los mamuts fósiles de Europa y Siberia eran distintos de las especies vivas conocidas, mostrando con dibujos las diferencias entre las mandíbulas inferiores de un mamut fósil y un elefante indio. Cuvier siguió publicando estudio tras estudio documentando la existencia pasada de grandes mamíferos que desaparecieron sin continuidad en ninguna especie viva, como el perezoso gigante, el alce irlandés, el mastodonte americano y muchos otros. Con estos estudios Cuvier fundó la paleontología moderna de los vertebrados.

Qué le ocurrió a aquellos grandes animales que vivieron en el pasado? Cuvier creía que la tierra era muy antigua, y que durante la mayor parte de la historia las condiciones habían sido mas o menos como las existentes en el presente. Sin embargo "revoluciones" periódicas, o catástrofes (una palabra que Cuvier evitaba por sus implicaciones sobrenaturales) caían sobre la tierra, haciendo desaparecer un gran numero de especies. Cuvier veía estas "revoluciones" como sucesos cuyas causas eran naturales, pero encontrar estas causas era un importante problema geológico. Aunque Cuvier era protestante nunca identificó estas "revoluciones" con sucesos bíblicos o históricos. Sin embargo geólogos posteriores, y de forma notable William Buckland en Inglaterra, sugirieron que la más reciente de estas revoluciones había sido el diluvio narrado en la Biblia. Esta idea permaneció como una popular hipótesis hasta que Louis Agassiz (que había estudiado con Cuvier) mostró que los que eran conocidos como "depósitos del diluvio" tenían sus orígenes en los glaciares.

La teoría de Cuvier de las "revoluciones" fue más tarde suplantada por la teoría del uniformitarismo, principalmente por la propuesta por Lyell. Sin embargo, el creciente interés por las extinciones en masa y sus causas hizo que las catástrofes reemergieran como hipótesis válidas para algunos de los más grandes episodios de cambios en la biota de la tierra, como la extinción del Cretácico. La observación de Cuvier sobre la existencia de grandes extinciones fue ciertamente un gran avance para la ciencia. Más aún, su idea de la integración de las funciones de los organismos en el estudio de la forma de dichos organismos demostraría ser una herramienta muy poderosa para los biólogos. En cierto sentido, el pensamiento moderno sobre la evolución ha sintetizado las ideas de Cuvier y las de sus oponentes en un todo coherente.